Ninjutsu: no pienses, siente

Un barrio tranquilo donde se reúnen los extranjeros más fuertes

El dōjō Bujinkan se encuentra a una hora en tren de la capital, cerca de la estación Atago (ciudad de Noda, prefectura de Chiba) de la línea Tobu Urban Park Line. Cuando llega el crepúsculo, un buen número de fornidos extranjeros comienzan a bajar del tren y llenar el tranquilo centro de ese barrio dormitorio. Al preguntarle a un empleado de la estación cómo llegar al dōjō, nos da indicaciones precisas y finalmente añade: “Si siguen a esos extranjeros llegarán sin problema”.

El Bujinkan es el dōjō de Hatsumi Masaaki, el sōke (maestro, director) número 34 de la escuela Togakure de ninpō (las artes marciales de los ninjas), la cual se supone cuenta con 900 años de historia. A partir de los fundamentos de la escuela Togakure, Hatsumi enseña un tipo de ninjutsu (ninpō) que incorpora elementos de varias artes marciales antiguas. El día que visitamos el Bujinkan se habían reunido cerca de cien discípulos en la zona de entrenamiento, de apenas 50 tatamis de extensión (unos 165 metros cuadrados).

Entrenando en el Bujinkan

Uno de ellos es el argentino Christian Petroccello, de 47 años, el cual pasó cerca de treinta horas en diversos aviones para poder llegar al dōjō desde su país. Desde que comenzara a recibir lecciones del maestro Hatsumi, Petroccello ha brindado más de 500 seminarios de artes marciales en diversas partes del mundo. “Llevo treinta y dos años como discípulo, en el Bujinkan, y esta es su quincuagésima visita a Japón. Para mí, Hatsumi-sensei es tanto un excelente guía de artes marciales como un maestro en el arte de la vida. Siempre logra sacar lo mejor de mí mismo. No importa lo lejos que esté; siempre seguiré viniendo al dōjō”.

Las técnicas de Ninjutsu: no pienses, siente

Hai, OK”. La instrucción comienza a la señal de la potente voz del maestro, que reverbera desde el fondo de su vientre. Los discípulos, que hasta entonces habían estado charlando animadamente, quedan en silencio, y comienzan a seguir con ansia cada uno de los movimientos de su maestro. Como si estuviera dando una conferencia, Hatsumi explica la forma de recibir un ataque del adversario: “No trates de evitarlo, sino de sentirlo. No se trata de fuerza o velocidad. La clave está en el control”.

Soke y Christian

A una señal del maestro, un discípulo del doble de tamaño que él se lanza a la carga. En el instante en el que parece que el maestro ha atrapado el brazo del oponente el discípulo ya se encuentra en el suelo, tras un fluido y fugaz movimiento. El discípulo caído deja escapar un gruñido ronco: “Maitta” (he perdido). Quizá por la extrema velocidad del movimiento, tanto el adversario derrotado como los discípulos que están mirando no saben a ciencia cierta qué ha pasado: “¿Pero cómo lo ha derribado?”, exclaman, y se echan a reír.

Fuente  https://www.nippon.com/es/views/b02345/?pnum=1

Texto y fotos son Copyright de http://www.nippon.com

 

Anuncios

Publicado el 27 septiembre 2018 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: