ichigu wo terasu

“ILUMINAR UNA ESQUINA”

ichigu wo terasu

Apoyado en la famosa frase Budista” ichigu wo terasu” del gran maestro y sacerdote Saicho ( 767 – 822), decidí tomar los pinceles y hacer un break en la frenética energía social.
Quizás para auto recordarme que esta frase nos enseña que no hace falta ser un Boddhisatva para llevar luz al mundo, puesto que si uno es un caballero, es decir un guerrero ( bushi), debe tener el coraje de poner el corazón, la mente y el cuerpo en proteger a los necesitados. Proteger desde la luz del corazón debe nacer de un acto puro, y en un espacio oscuro llevar un acto de bondad, puede ser la alquimia que necesita el mundo. Incluso la acción no sólo quedará para la raza humana, sino que también a cada ser sintiente de este mundo.

Sôke escribió en su libro -Combate con espada Japonesa – :
“En los famosos pergaminos secretos del drama Noh Fushikaden de Zeami, está escrito: “si está escondido, es la flor. Si no está escondido, no es la flor.” Mediante la supresión y el oculta-miento de la intención, uno puede estimular la imaginación. Es muy interesante que esta idea este conectada con la frase ‘Ichigu wo terasu’, del budismo japonés, significando ‘iluminar una esquina’ o ‘ser una luz que alumbra alrededor.’ Puedes sentir la afección verdadera más profundamente en la sonrisa burdamente tallada de las estatuas budistas realizadas por sacerdotes como Enku y el monje Mokujiki (notas) que en estatuas budistas imponentes hechas de oro”.

Notas:
En el período Edo, dos monjes errantes (itinerantes) de gran fama revivieron una técnica de talla de madera, conocida como Natabori 鉈彫 (tallas de hacha, populares de la última mitad del siglo 10 a alrededor del siglo 12).
Estos artistas fueron el sacerdote budista Enku 円空 ( 1632-1695 )y el sacerdote Zen Mokujiki Myoman (Myōman) 木食明満 ( 1718-1810 ). Casi todas sus piezas existentes fueron talladas en un solo bloque de madera sin ahuecar. Esto le da a sus piezas una frescura que es completamente diferente a las refinadas obras tradicionales de escultura budista. Actualmente en Japón, sus estatuas son muy apreciadas y valiosas por los coleccionistas privados y museos.
Casi todas las piezas del sacerdote Enku (supuestamente 120.000 figuras) fueron talladas como figuras mono-bloque, incluidos los pedestales, y nunca fueron ahuecadas. Como muchos de los grandes artista de la historia, Enku no fue muy reconocido durante su vida, pero ha alcanzado una gran fama en la actualidad. Él provenía de Mino 美濃 (moderna prefectura de Gifu). Él no estaba afiliado a ningún templo o taller, ni tampoco un fabricante profesional de imágenes budistas. Más bien, era un asceta de montaña y peregrino que viajó por el este y norte de Japón, dedicándose a tallar estatuas a cambio de comida y refugio.

By Tenryu

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Publicado el 10 septiembre 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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