ANTORCHA

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Cada miembro de la Bujinkan, tiene su característica, su personalidad y su función única en la totalidad. No solo hay que prestar atención y aprender del Soke y de los 15 dan, también aquellas personas que parecen pasar desapercibidas, tiene una parte importante en la totalidad y perseverancia de la Bujinkan. 

Hay muchos tipos de Budokas, incluso, hay algunos de ellos que llevan encendida la antorcha sagrada del Bujin, iluminando el camino de centeneras de personas, tal vez no en este precioso momento, pero es claro que el tiempo esta dividido en diferentes dimensiones, entonces estas personas son luz en su trascendencia atemporal y espaciotemporales. 

Cuando escucho a algunos instructores decir que lo hacen (seminarios, viajes a Japón, etc) por sus alumnos, no puedo de dejar de ver sus ojos opacados, su ancha panza, su piel seca por falta de sudor y sus trajes impecables. Siento que el entrenamientos debe ser individual, constante y en la búsqueda de auto superación.  

Los alumnos solo deben seguir el ejemplo, no el grado, tampoco los años como miembro de la Bujinkan o los viajes a Japón, pues estas cosas no son garantía de que sea un correcto practicante y representante de la Bujinkan.

No es necesario creer que el grado o la cantidad de alumnos son simplemente la cualidad del Bugeisha. Lo más valioso es la individualidad, su personalidad verídica y un sentido interminable por el deseo de entrenar, aprender y compartir.

El camino del practicante de Bujinkan es simplemente una retro alimentación constante, la cual se sigue con coraje y paciencia. El fuego del entusiasmo y disfrutar el camino se enciende por el movimiento del entrenamiento y el soplo del Bufu. El ikkan en el Bufu se discierne por la devosión de las enseñanzas del Bujin (Soke Masaaki Hatsumi en nuestro caso)

Desde una lejana tierra para muchos de nosotros, un ser luminoso que ha hecho un contacto con la conciencia divina, sin perder los pies de la tierra, nos muestra el camino de la felicidad por medio de las artes marciales. Llama encendida como candela sagrada, da día a día la chispa del enardecido entusiasmo de seguir entrenando la Bujinkan.

Hay una historia que leí hace poco, y me gustó mucho por su estrecha conexión con el Budô.

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Dijo que somos un mar de fueguitos. – El mundo es eso. Reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende “

 Tenryu

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Publicado el 25 septiembre 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. santiago garcía

    precioso CHRISTIAN como siempre ayudando a los que estamos más lejos para que consigamos acercarnos allá a la realización última

  2. JOAQUIN LOPEZ ABAD

    …La humanidad un mar de fueguitos que arden con más belleza con las enseñanzas del Soke y las que generosamente nos transmites. Domo Arigato Christian.

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