主観性
SUBJETIVIDAD
Durante el Taikai de enero en Buenos Aires, trate de dar énfasis en el trabajo con espada, desde el Muto dori, el Daisho Sabaki Gata y el Shinken Shiraha Dome. La espada, tan solo un medio para usar nuestro Taijutsu y encontrar la libertad del movimiento, fue también el vehículo para compartir mi punto de vista sobre la subjetividad del budō de la Bujinkan y de la vida.
De acuerdo a lo señalado por el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la subjetividad es la cualidad de subjetivo. Se trata de aquello perteneciente o relativo al sujeto, tomado en oposición al mundo externo. Por otra parte, el concepto hace referencia a nuestro modo de pensar o de sentir, y no al objeto en sí mismo.
Aunque usemos cientos de técnicas e infinitas variantes para expresar el movimiento del Taijutsu, sabemos que la esencia del mismo radica en el sentimiento. Sôke da énfasis constantemente en expresar el sentimiento de las técnicas y la experiencia intrínseca del Uke al recibir el waza.
Dependiendo las actividades de cada persona, la mayoría podemos aplicar en la vida cotidiana mas el sentido esencial que la mismas técnicas físicas.
En estos últimos tiempos, el Sōke Masaaki Hatsumi dio a entender que mas allá del Budō (Camino marcial), debíamos llegar al Mudō (no camino). Si tomamos esto en el mundo de lo objetivo y lo subjetivo, deberíamos decir que el Budō es lo objetivo y el Mudō es lo subjetivo. De igual manera al usar las formas para realizarnos en las no formas, es donde podemos encontrar el sentido de la subjetividad.
La diferencia entre la subjetividad y la objetividad es clara al analizar distintos textos como por ejemplo: “Durante el Taikai se vivieron sentimientos llenos de felicidad y amistad” es una frase subjetiva; “Durante el Taikai se entrenaron técnicas de espadas” es una frase objetiva.
A mi parecer, el Budō comienza con un entrenamiento objetivo, pero después de unos cuantos años, la practica lleva al estudiante a una búsqueda mas profunda y subjetiva de la esencia del arte y el ser humano. El ser humano elabora opiniones personales basándose en experiencias que en lo común expresan verdades subjetivas, sin embargo dentro del linaje objetivo existente de las nueve escuelas que conforman la Bujinkan, se requiere que el estudiante cumpla ciertos valores éticos, culturales y sociales para mantener la armonía y respeto. De igual manera, técnicas pre fijadas las cuales tienen puntos objetivos por entrenar y aprender, pueden llevarnos a percibir el mundo subjetivo del Bufu ikkan.
Mas de 100 puntos de vista sobre el budō del Sôke se dieron presentes en este fin de semana del TAIKAI, cada uno cargando su propia experiencia de vida, sus tabúes, sus mitos, como también sus virtudes y habilidades. Poder compartir las cosas positivas respetando las diferencias de cada uno, ayuda a crecer a todas sus partes. Siento que este TAIKAI, dio sinergia a todos los asistentes, incluyéndome en saborear las cosas buenas que todos han aportado. Varios Shihan dieron su participación y nos brindaron sus luminosos puntos de vista; Maximiliano Rosatti, Nestor Iscovi, Mariano Parodi, Eduardo Hernandez y Mariano Perrone. A ellos mi sincero agradecimiento por su amistad, su representación y aportes en el evento.
Los participantes de diferentes regiones de Argentina, Chile, Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela y México que han hecho con su presencia este maravilloso encuentro de Buyu, han entrenado con entusiasmo y coraje frente a altas temperaturas del verano porteño. Muestras de Musha Shugyo han sido reveladas durante el Taikai y la posterior semana calurosa.
Mi más profundo agradecimiento al Sōke, que nos ofrece su arte para disfrutar de momentos luminosos y aprender sobre la configuración Humana.
Mas allá de las motivaciones variadas de todos los participantes y el mundo subjetivo de sus propias experiencias, el próximo Taikai enero 2013, quizás los traiga o quizás no, dependiendo del mundo mental y los deseos de cada uno, sin embargo espero que el mes de enero siga siendo un punto de encuentro, no por mi cumpleaños, sino por el festejo de la amistad de todos los participantes y el valor de las enseñanzas del Sôke. Que perduren los instantes del compartir, Ichi go Ichi e!!!
Bufu ikkan Shingitai !
Christian

El verdadero camino es que en realidad no hay camino.
Gracias Christian por compartir.
Me parece que la subjetividad así planteada, es un camino a la propia naturaleza interior, que reside más allá del intelecto, las formas, o mundo objetivo. Me parece que dicha subjetividad trasciende al individuo, al menos eso fue lo que sentí.
Un abrazo para todos
Fue increíble!
Muchissimas gracias a Soke Hatsumi por tudas sus enseñansas, a nuestro maestro Christian y a todos los Buyu!
Hontou ni arigatou gozaimashita!
Grato es saber que se pueden cumplir los sueños que uno se propone. Para mí viajar al Tenryu Dojo tiene ese significado. Hacer un sueño realidad.
Durante la estadía en Argentina viví una abanico de experiencias que van desde lo hermoso del compartir hasta la rabia y el enojo generadas por ciertas situaciones. Un viaje es abrirse a lo nuevo, al desarrollo de la posibilidad y de integrar nuevos elementos a las experiencias del vivir. Un viaje nos plantea ciertos desafíos en lograr establecer variantes y nuevas formas, en el sentido de lograr incorporar otras maneras de relacionarnos con otros, como también con uno mismo. El desafío de poder compartir con personas distintas, con otras experiencias e historias de vida, abrirse a poder aprender de ello y renunciar también a la viajas formas personales arraigadas, prejuicios, preconcepciones, que sólo nos encierran a percibir la realidad de una única forma y que a la vez nos limitan ampliar la mirada de nosotros mismos y del mundo. Por ejemplo lo que significa viajar a otro país, observar y participar de otras costumbres, ver el cambio del uso del lenguaje, ver las diversas formas de las ciudades y la ocupación que utilizan del espacio, sentir el cambio de temperatura, en general, poder darse cuenta de todas las diferencias que nos caracterizan como personas que vivimos en el mismo planeta y continente.
Poder aprender de la diferencia amplia nuestra perspectiva de las cosas. Anclándolo con las enseñanzas que nos transmitió el Shihan Christian Petroccello lo relaciono con el mundo de la subjetividad y cómo también el practicar la bujinkan es una experiencia propia que tiene que vivirse para poder ser compartida a través del cuerpo y la interpretación que hacemos de vivir en la práctica. En este sentido el Budo es subjetivo, pero también una subjetividad del practicante sumergida en una red de conexiones con otros practicantes y con la tradición misma, en este sentido esa subjetividad individual pasa a conectarse con una red de significaciones y experiencias “de lo que es el budo”, o sea una intersubjetividad, las subjetividades compartidas. Cuando nos encontramos en los Taikai, o en los viajes de estudios con nuestros profesores y estos con sus profesores, es ampliar esta gran red de aprendizajes, de compartir miradas y nos conecta aún más a las enseñanzas de Hatsumi Sensei. Fomentando un aprender de la experiencia de los demás, tanto en la asimilación del Taijutsu, como también de lo que nos conversan y comparten a través del lenguaje (kuden). Relacionalmente vivir esto hace desaparecer los grados y adentrarnos en un plano de validación de cada experiencia y de cada cuerpo depositado en el Tatami.
En este aspecto la producción subjetiva y sus diversas interpretaciones con respecto a la manera de comprender el entrenamiento, se relacionan con al menos dos conceptos que comentó Christian Petroccello en la semana de entrenamiento en el Tenryu Dojo; el primero es el OYIN y el segundo es el de YUGEN.
El primero posee vinculación con la idea de responder frente a las señales del medio, o sea frente a los estímulos y el segundo en palabras de Christian Petroccello:
“El Yūgen nos muestra las cosas en otro plano, no directamente, sino sutilmente. Así como muchas enseñanzas del Ninpō pasan desapercibidas pero tienen gran repercusión, de igual forma el Yūgen muestra que la belleza real se da a través de su sugerencia, sólo unas pocas palabras o unas suaves pinceladas pueden sugerir lo que no se ha dicho o se muestra, y por lo tanto, despertar muchos pensamientos y sentimientos” Petroccello C (2010)
Relacionando ambos conceptos, se puede señalar que el YUGEN vendría a ser ese estímulo primario desencadenado a través de la práctica, un estímulo sugerente, al cual el OSHIN respondería a través de la aceptación de la práctica y su interpretación subjetiva, o sea el eco que nos hace en nuestro ser el poder experienciar la práctica en la Bujinkan.
Las enseñanzas compartidas por Christian Petroccello me dejan varios elementos a reflexionar para mi vida y poder aplicarlos para ser mejor budoka, pero también ser mejor persona en la cotidianidad del vivir. Creo que detrás de estas enseñanzas se encuentran valores como el respeto y la integración de las personas, a través de la validación de su propia experiencia de entrenamiento y de los diversos significados que le otorgan a la experiencia de ser practicantes de la bujinkan. Muchas son las diferencias entre los practicantes, pero también muchos son los puntos de unión, puntos comunes que nos hacen movilizarnos. Tanto nos movemos por esa sustancia subjetiva que posee una impronta muy fuerte en nosotros, que viajamos kilómetros, nos hace renunciar a las barreras que nos podrían distanciar y nos hace darnos cuenta en ese sentido que no hay fronteras, sino más bien las fronteras están arraigadas de nuestra propia mente.