A medida que entrenes en el dojo, debes percibir la sutileza del Ninpo y el Budo en sentimientos vibrantes del corazón. Aquello hacia lo que apunta las enseñanzas del Soke Masaaki Hatsumi no se encuentra en el reino del pensamiento, sino que provienen de un espacio indefinido más vasto que el intelectual.

El entrenamiento debe manifestarte en tu espacio interior, en una dimensión diferente de la cual te encuentras atado en gran parte del día. El Budo es irracional, pero será lo que te ayude a romper los límites de la frontera de la mente, dejando de lado los conceptos duales de lo racional.

El Budo de la Bujinkan son enseñanzas luminosas del Soke Hatsumi, que tienen la característica de vibrar en una dimensión llena de felicidad y paz, llevando al ser humano a trascender lo que creía eran los límites de sus capacidades físicas y mentales.

Soke expreso alguna vez durante el Taikai de Argentina en 1993, “Yo no soy de aquí, ni de allá, provengo de un espacio indefinido que me permite adaptarme a todas las circunstancias”.

Así como el Soke pudo expresar ese sentimiento en palabras, las palabras no pueden mostrar la verdad del conocimiento que el Soke tiene. En mi sentir, el Budo de Hatsumi Soke es un camino de autoconocimiento, enfocado en su propio Satori. La iluminación (Satori) proviene del ser interno que trasciende el tiempo y el espacio. Incluso, poder decir que el Satori es una experiencia física, no tendría sentido. Pero, el cuerpo es influenciado por los destellos de luz que provienen del Satori, y bellamente ilumina a todos a su alrededor.

Hay una luz que puede ser momentánea, repetitiva, esporádica o largamente experimentada, pero el verdadero Satori solo puede ser vivenciado en el tiempo presente y es la sabiduría en su máxima expresión. Sin embargo durante el entrenamiento en la línea temporal de tu vida, puede ser que tengas esos momentos luminosos en que entiendes todo y estás presente en estado de paz y felicidad, sin embargo eso no es Satori, sino más bien un guiño puntual de la verdadera naturaleza de la existencia.

De esta manera, puedes usar esta sensación para continuar tu entrenamiento en la verdadera realización del estado completo del Ser.

La iluminación solo puede experimentarse en el ahora, en el momento único del presente donde la fuerza del universo se manifiesta con todo su poder. El poder del ahora reside en dejar de lado el pensamiento dual y conectarse con la sensación del Ser.

Aunque el Soke Masaaki Hatsumi cargue en su espalda las enseñanzas de cientos de maestros, puede vaciarse en el arte del no pensamiento donde no es ni de allá ni de aquí, y le permite crear infinitamente el arte adaptándose a todas las circunstancias. Es en su hacer, el arte de la creatividad bajo la luz de la sabiduría inmutable (Fudo chin)

El Budo es un camino de vida, que nos ayuda a limpiar las asperezas de la mente y aumentar el brillo del corazón. Cotidianamente dependiendo de los medios en los cuales nos desenvolvemos, vamos siendo influenciados por las personas y situaciones que nos rodean. Nuestra mente se ensucia fácilmente. Incluso, por un medio publicitario, un llamado telefónico, un mensaje electrónico, un libro o una canción, podemos ser influenciados desde el pasado, inclusive a miles de kilómetros. La mente se ve cotidianamente influenciada, a veces hacia el bien y a veces hacia el mal.  Poder reconocer las malas influencias es substancial para el camino de un Budoka (practicante marcial). Mantenrse entrenando constantemente es una forma de ayudarnos a limpiar la mente y sacarle lustre al corazón. Siento que aquel que ha encontrado en el Budo una forma de manifestar su caudal humano y se siente pleno, cuando para entrenamiento, las impurezas de la mente aumentan y el corazón se opaca.

A través de la práctica del Budo; el sudor en el tatami, la lectura de textos acordes, la auto observación y la búsqueda del discernimiento correcto en el corazón, el cuerpo y la técnica, el practicante de las artes marciales debe lograr el Shingitai ichiyo (mente, técnica y cuerpo en comunión). Siento que esto es de suma importancia para el practicante de Bujinkan, y que tiene conexión con el Seishin Teki Kyoyo, que consiste en el refinamiento espiritual a través de las Artes Marciales para ser Seres Humanos íntegros.

Soke explicaba en unos de sus libros, “En las artes marciales existen 3 aspectos esenciales: primero, la visión y el conocimiento de uno mismo. Segundo, la espada de la decisión a través de la eliminación de fallos, debilidades y de lo innecesario y por último, la sinceridad, el sentimiento, la devoción, lo interno y la comprensión del corazón”.

Siento que el orden en que el Soke escribió esta enseñanza tiene un significado importante. Pues es imposible llegar a la comprensión del corazón si no se hace un viaje interno con sinceridad, sentimiento y devoción. El Soke dice que uno debe tener la visión y el conocimiento de uno mismo. Preguntarse quién es uno mismo es de sumo valor dentro como fuera del dojo. Observarse en el hacer es importante, pero también poder lograr el no hacer y escuchar el eco que proviene del sonido de nuestras acciones del pasado, es también bueno para comprender el camino transitado. El silencio en la quietud nos permite auto observarnos, ser testigos de la mente. Poder dejar de ser el protagonista que corre todo el día con los personajes diarios que debemos creer ser, nos ayuda a relajarnos y dejar de lado esa carrera esquizofrénica de la mente.

Ver que personaje somos o quien nos han hecho creer que somos, es también meritorio al momento de la búsqueda del “uno mismo”. El ego es sin duda alimentado desde temprana edad con falsas creencias, con miedos y  tabúes que nos condicionan a la hora de saber realmente quienes somos tras todas esas mascaras de personajes que llevamos puestos.

Soke expreso que “debemos usar la espada de la decisión a través de la eliminación de fallos, debilidades y de lo innecesario”. Siento que al usar la espada como instrumento de decisión, puede tener una analogía de que nuestra disposición y fuerza determinante por eliminar fallos, debe ser con total seguridad como un corte preciso de un maestro espadachín. Y es que un guerrero debe convertirse en su propio maestro en el arte de eliminar sus imperfecciones. Quizás con diferentes instrumentos o medios del conocimiento que nos brindan las artes marciales, la filosofía o incluso alguna religión, poder auto observarse y aprender el a cortar con lo innecesario desde la raíz.

Fallos y debilidades, ¿acaso estamos listos para aceptarlos en nuestras vidas? Hay que tener coraje como hacían antiguamente los guerreros para proteger la propia vida y cortar la cabeza del enemigo. Pero si analizamos los preceptos antiguos, se da por hecho que el peor enemigo está dentro de nosotros, así que antes de juzgar al otro, antes de cortar con su respiración, sus sueños y su vida, debemos tener el coraje de cortarnos a nosotros mismos. Somos nuestros propios creadores de la felicidad, como de nuestro sufrimientos, somos los hacedores diarios de nuestras limitaciones y debilidades, pero también los autores de las habilidades, capacidades y virtudes .

Si tienes el hábito de crearte sufrimiento, probablemente también harás sufrir a otros, y si tienes la capacidad de auto entrenarte, de ser feliz por tu interior y reconocerte como un ser abierto y sincero, entonces podrás ayudar a otros también a encontrar lo mismo.

Aceptar el presente y las observaciones de los maestros ayuda a reconocer nuestros fallos. Reconocer nuestras debilidades y transmutarlas con la espada de la constancia, la bondad, la tolerancia y la sinceridad, son formas de forjar el guerrero interno.

El corazón manifiesta estas cosas; bienaventuranza, bondad, tolerancia y sinceridad, las cuales pueden salir como manantial sagrado cuando hemos podido eliminar nuestras debilidades completamente. Mientras tanto, solo saldrán a cuenta gotas, incluso limitando estos gestos del corazón solo a las personas que nos interesan.

La sinceridad, es la verdad misma sin parches ni remiendos. La devoción es la admiración que se tiene desde el corazón por aquello que nos trasciende. Devotos del placer son simplemente personas encarceladas en la mirada egocéntricas de su yo. Devotos de lo sutil de la naturaleza, del ser humano y el universo con conciencia en lo divino, son personas que depositan con confianza sus anhelos en lo superior.

Siento primordial poder aprender a tolerar con paciencia los cambios de la naturaleza y aceptar que si las cosas no suceden como nos gusta es porque provienen de un plan superior. Lograr esto también muestra adultez en la mirada y resonancia del guerrero. Ser guerrero de la paz y luchar con los instrumentos del corazón, demuestran el grado más alto del Ninjutsu. El Ninjutsu también fue usado históricamente para evitar las guerras.

La evasión a la confrontación debe ser la felicidad del guerrero al saber que quien lleva la bienaventuranza son otras personas, pues ellas podrán ver con vida a quien podría perder el encuentro. El encuentro de la lucha debería ser el nivel más bajo de un guerrero, y si eso sucede, poder resolverlo sin tomar la vida del adversario. Estas tambien son las aspiraciones del Ninpo y el Budo.

La vida es sagrada, y proteger la vida del adversario en un combate, mostraría aun más las altas habilidades del guerrero en su nivel técnico, humano y espiritual

El fin del ser humano es la felicidad y aunque la supervivencia sea primordial para nuestra especie, poder lograr el vivir ante el hecho de sobrevivir sin aplastar la cabeza de otros, demostraría el siguiente nivel evolutivo de la especie humana. Aunque como seres humanos nos llenemos de felicidad al crecer y ver crecer a otros, protegernos y proteger a otros, el poder compartir la felicidad en el auto logro de la espiritualidad sería un fin positivo como practicantes de las artes marciales en el alto nivel humano.

Dar felicidad y paz al prójimo es fácil cuando se trata de seres que estimamos y queremos, pero poder dar felicidad y paz a personas que difieren de nuestra manera de pensar y hasta están en contra de nuestras creencias, requiere de sapiencia. La sabiduría del camino como Bushi (guerreros) requiere lograr un corazón inmutable que nos permita adaptarnos a todas las situaciones, y antes infinitos cambios mantener el tesoro de la felicidad y la paz como instrumentos de libertad.

En algún momento el gran maestro Masaaki Hatsumi expreso:

 “El propósito último de las artes marciales reales es mantener la paz y la libertad.

Las artes marciales son para mantener la felicidad, y para llevar la experiencia de la felicidad a otros. Para mantener este tipo de arte marcial y este tipo de espíritu es que la Bujinkan Dojo existe”

 

Bufu Ikkan, Christian Petroccello.

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